EL CHAVO DEL OCHO

PERSONAJES

El Chavo

 

¡Hola! Yo me llamo… pus da lo mismo ¿no? De todas maneras, todos me dicen El Chavo. Tengo ocho años… bueno, eso creo. Es que no me puedo acordar qué día es mi cumpleaños porque cuando nací, yo era muy chiquito. En la vecindad donde vivo tengo muy buenos amigos que me quieren mucho todos… bueno, no todos… bueno, algunos sí y otros casi también. Yo vivo en la casa número ocho. Algunos creen que vivo en un barril, pero no. El barril es mi rinconcito especial en donde me escondo cuando quiero llorar, pensar o soñar. En la escuela, el Profesor Jirafales me regaña a cada rato porque le digo “maistro Longaniza”. Lo que pasa es que se me chispotea cuando todos se quedan callados. Y yo le digo al maistro… digo, al profesor que fue sin querer queriendo, pero de todos modos a veces me deja sin recreo. ¡Es que no me tienen paciencia! Me gusta estar con mis amigos, me gusta jugar futbol ¡y que yo era el mejor futbolista del mundo mundial! ¡Y que metía muchisisisisímos goles! ¡Ah! También juego con mi balero, pero lo que más, más, más me gusta es….. ¡Una torta de jamón! No tengo muchos juguetes y casi nunca desayuno. Pero siempre trato de estar contento porque yo pienso que tengo un regalo muy valioso: la vida.

Quico

 

Quico es mi amigo que vive en el número 14. Quico es también huérfano. Pero no tanto como yo, porque él sí tiene una mamá que es la vieja chancluda. ¡O que diga!, es Doña Florinda. Quico tiene muchisisisisímos juguetes, pero a veces me cae mal porque es muy presumido y muy egoísta y no me presta ninguno para jugar con él. Lo que sí tiene es que es muy bruto el pobrecito. Es tan bruto que si hicieran unas olimpiadas de brutos, Quico no ganaría… por bruto. El otro día estábamos platicando y decíamos qué queríamos ser de grandes. Quico dijo que él quería ser como su mamá, y le dije que hace falta ser tonto para querer parecerse a esa señora que nomás se la pasa regañando a todo mundo. Pero luego Quico me dijo: “yo sólo quiero parecerme a mi mamá en eso de tener un hijo como yo”. Cuando hablo mucho, Quico se enoja y me grita: “¡Ya cállate, cállate, que me desespeeeeeras!”. Y entonces se le ponen rojos, rojos sus cachetes de marrana flaca. Quico llora como si estuviera haciendo gárgaras con agua de cañería y se recarga en la pared.

Chilindrina

 

La Chilindrina es hija de Ron Damón. Es pecosa, chaparra y chimuela. A veces hace enojar a su papá y entonces él la castiga, pero otras veces ella le cuenta una mentirota y el burro de Ron Damón se la cree y ya no la regaña. En la escuela es algo peleonera y luego le dice cosas raras al profesor, y cuando eso pasa nos dejan a todos sin recreo por su culpa. Cuando la Chilindrina llora hace unos ruidos muy feos; unos gritos que hasta uno se queda sordo. Es muy lista y a cada rato nos anda metiendo a todos en problemas, porque siempre le hacemos caso a todo lo que nos dice que hagamos o digamos. Ayer en la tarde Doña Clotilde le regaló unas empanadas a Ron Damón. Pero la Chilindrina dijo que esas empanadas podían tener alguna brujería para embrujar a su papá, porque Ron Damón nunca ha querido casarse con Doña Clotilde, que es lo que ella más quiere en la vida. Entonces la Chilindrina me dijo que se debía sacrificar probando las empanadas antes que su papá. O sea que se comió una empanada. Entonces yo le dije que yo también me quería sacrificar un poquito. O sea que yo también me comí una empanada. ¡Y luego los dos seguimos sacrificándonos! Lo malo fue que Ron Damón llegó cuando yo me estaba sacrificando con la última empanada, y se enojó mucho conmigo. Con la Chilindrina no se pudo enojar porque ella ya no estaba ahí. Y es que ella había visto por la ventana que se acercaba su papá, y recordó que tenía algo muy importante que hacer.



Profesor Jirafales

 

El Profesor Jirafales es el maistro… digo, el maestro de la escuela. Siempre nos enseña cosas padrisisisisisímas y luego otras muy aburridas. A veces lo hacemos enojar porque le ponemos muchos apodos. Cuando se enoja golpea una mano con la otra y dice: “¡Ta, ta, ta, ta, ta!”. El otro día, a la hora de la salida de clases, entre todos nos pusimos a recordar los diferentes apodos que le hemos puesto, y hasta hicimos una lista: Maistro Longaniza, Ferrocarril Parado, Tubo de Cañería, Palo Ensebado, Garrocha con Patas, Intestino Desenrollado, y otros que no pudimos recordar. Pero el mejor de todos sigue siendo El Maistro Longaniza. El profesor está muy enamorado de Doña Florinda, y por eso cuando está enfrente de ella, al profesor se le ponen los ojos como avestruz enferma. A Doña Florinda le da una risita muy tonta cada vez que el profesor llega a la vecindad, que es casi todo los días. Doña Florinda lo recibe diciendo siempre lo mismo: “¡Profesor Jirafales!” Y el profesor también responde siempre lo mismo: “¡Doña Florinda!” – “¡Qué milagro que viene por acá!” -dice ella- “Vine a traerle este humilde obsequio” -dice él, dándole un ramo de flores. “¡Están hermosas! Pero ¿no gusta pasar a tomar una tacita de café?” -dice ella. “¿No será mucha molestia?”. “No es ninguna; pase usted”. “Después de usted”. Entonces los dos entran a la casa de Doña Florinda. La mera verdad, yo quiero mucho al Profesor Jirafales, porque no sólo nos enseña Matemáticas, Historia o Biología; también nos enseña a ser niños buenos para que, cuando crezcamos, seamos mejores personas.
Doña Florinda

 

Doña Florinda es la mamá de Quico. Ella no tiene esposo, a lo mejor por eso está enamorada del Profesor Jirafales. Aunque yo pienso que pudo conseguirse algo mejorcito, pero allá ella. Según Doña Florinda, lo que sucedió fue que su marido se murió cuando Quico estaba apenas empezando a pronunciar sus primeras palabras, o sea, sus primeras tonterías. En ese tiempo el papá de Quico trabajaba como marinero en un barco, pero Doña Florinda dice que Don Federico no era marinero, sino que además era el capitán del barco; y que por eso ellos habían tenido más dinero que el Sr. Barriga. Pero que cuando quedó viuda no pudo conseguir buenos empleos, y que por eso fue teniendo cada vez menos dinero. O sea que ahora no le queda más remedio que convivir con la chusma, que somos la Chilindrina, yo y todos los demás. El que más gordo le cae es Ron Damón, pues siempre están discutiendo y cuando Doña Florinda se enoja de a deveras, le suelta una buena cachetada que deja al pobre Ron Damón como trapo escurrido.

Sr. Barriga

 

El Sr. Barriga es el hombre más rico del mundo, pues es dueño de todititita la vecindad. O sea que todos los que viven ahí le tienen que pagar la renta cada mes. Bueno, todos menos Ron Damón, que nunca paga. Y lo mismo pasa con Jaimito el Cartero. Pero los demás yo creo que sí pagan. El Sr. Barriga tiene la pésima costumbre de entrar a la vecindad siempre que estoy lanzando algo hacia la entrada. Ya le he dicho que deje de hacer eso, pero en lugar de hacerme caso se enoja. El otro día estábamos yo y Quico jugando beisbol en el patio de la vecindad. Entonces yo iba a batear y Quico a pichar. Que me lanza la pelota y entonces yo vi para arriba para pegarle pero en eso que entra el Sr. Barriga. Sin darme cuenta que suelto el batazo y le pegué en las pompas. Se fue hasta el suelo del golpazo. Quico y yo nos quedamos viéndolo. Luego se levantó y me dijo enojado: “¡Tenía que ser el Chavo!”. Y yo le contesté: “Fue sin querer queriendo, lo que pasa es que yo quería pegarle a la bola”. Y entonces Quico me dijo: “¡Y le pegaste!”. Entonces el Sr. Barriga se volvió a enojar y mejor Quico y yo salimos corriendo de la vecindad.

Ñoño

 

Ñoño es el hijo del Sr. Barriga. Siempre saca dieces en la escuela porque se aprende muy bien todo lo que nos enseñan. ¡Así qué chiste! Como su papá tiene mucho dinero, Ñoño come muy bien y por eso se le pegan bien las cosas. A veces me dan muchas ganas de ser niño bueno, pero llega Ñoño y echa todo a perder. Porque lleva cosas de comer y no me convida. O sea que me da mucho coraje y no me queda más remedio que rajársela. El otro día Ñoño llegó con tres tortas de jamón, y no me quiso dar ni una sola. Empezamos a discutir y que me da un empujón y pus yo tuve que rajarle todo lo que se llama cara. Lo malo fue que me vio el Profesor Jirafales y me dijo que lo que había hecho estaba muy mal hecho. Y eso no fue cierto, porque se la partí bien y bonito.

Jaimito El Cartero

 

Jaimito dice que ha sido cartero toda su vida. Lo malo es que cuando regresa del trabajo, siempre llega muy cansado a la vecindad. Y lo que más le cansa es tener que andar cargando la bicicleta, pues Jaimito el Cartero no sabe andar en bici. Yo creo que lo que pasó fue que Jaimito empezó a trabajar de cartero antes de que inventaran las bicicletas, pues el pobrecito es más viejo que las arañas. Pero no puede decir que no sabe andar en bicicleta, porque si sus jefes saben esto, perdería su empleo de cartero. Por eso llega tan cansado. Luego sigue cansado todo el día. Y por eso no quiere hacer nada: porque prefiere evitar la fatiga, como dice él. Jaimito es de Tangamandapio, y yo creo que podría ser un buen jardinero porque sabe mucho de plantas. Y es que en Tangamandapio hay muchos árboles y flores. Eso lo sé porque Jaimito siempre anda contando cosas de su pueblo natal. Cuando habla de él, Jaimito dice que “es un hermoso pueblito con crepúsculos arrebolados”. Y al acordarse termina poniendo ojitos de perro acariciado. Un día nos estaba contando de las flores que tienen perfume, y se enojó cuando Godínez dijo que las plantas más olorosas son las plantas de los pies.

Popis

 

La Popis es la persona más mensa que conozco. Bueno, creo que Quico le gana. Y es que da la casualidad de que la Popis y Quico son primos ¡y se les nota! O sea que lo malo es de familia. La Popis segurito que no ha estrenado su cerebro, y eso es bueno, porque las cosas que no sirven es mejor no usarlas. Tiene una muñeca de trapo que se llama Serafina, y hasta se pone a platicar con ella. Lo bueno es que Serafina no le contesta nada porque si la muñeca hablara, a la Popis le daría un infarto. Cuando le hacen algo a Quico, luego luego la Popis lo defiende y le dice: “¡Acúsalo con tu mamá, Quico!”. Un día, el Profesor Jirafales estaba hablando de los puntos cardinales, y la Popis dijo que los cardinales son como los obispos, pero con otro gorrito. Y otro día, el profesor estaba contando que México perdió la mitad de su territorio, y la Popis dijo: “Por no fijarse dónde dejan las cosas”.



Don Ramón

 

Ron Damón es muy flojo. No le gusta trabajar. Unos meses se la pasa sin hacer nada, y los otros descansa. Es papá de la Chilindrina, y dicen que los hijos salen igual que los papás, pero no es cierto porque la Chilindrina no es bruta. Cuando el Sr. Barriga llega a cobrarle la renta, Ron Damón se pone tan nervioso que se hace bolas al hablar. Por ejemplo, en vez de decirle: “Tenga paciencia, señor Barriga”, le dice: “Tenga barriga, señor Paciencia”. Y también le ha dicho: “Tiene usted toda la barriga, señor Razón”. Pero el Sr. Barriga ya lo amenazó con correrlo de la vecindad si no le pagaba los catorce meses de renta que le debe. Ron Damón no es peleonero; siempre trata de mantener la cabeza en su lugar. Bueno, las únicas veces que pierde la cabeza es cuando Doña Florinda le da tremendas bofetadas. Lo deja todo mareado y viendo estrellitas, y es que Doña Chancluda nunca deja que Ron Damón le explique quién y qué le hicieron a Quico; ella siempre se imagina que fue él y le suelta el golpe. Luego le dice a Quico: ¡Vente, Tesoro, no te juntes con esta chusma!”. Luego Quico le dice a Ron Damón: “¡Chusma, chusma!”, lo empuja y se meten a su casa. Y a Ron Damón le da tanto coraje, que azota su sombrero contra el suelo. Una vez se enojó más porque su sombrero cayó en un “recuerdito” que dejó un perro. ¡Jijijiji!
Doña Clotilde

 

Doña Clotilde es la Bruja del 71, porque vive en la casa número 71. Yo digo que es una bruja, y lo mismo piensan la Chilindrina, Popis, Quico y Ñoño, pero Jaimito el Cartero dice que no es cierto, pues si fuera bruja, ¿por qué no hace una brujería para convertirse en una mujer joven y bonita? Yo digo que sí es una bruja porque resulta que Doña Clotilde está enamorada de Ron Damón, y sólo una bruja sería capaz de eso. Además la Bruja del 71 a cada rato le regala pasteles a Ron Damón, y la Chilindrina piensa que a la mejor le pone alguna sustancia y otras cosas que dejan taruga a la gente. Pero yo pienso que para ser tarugo, a Ron Damón no le hace falta comer nada. Doña Clotilde tiene un perrito muy bonito, pero muy delicado porque es de una raza muy fina. Por eso le dan de comer mejor que a mí; porque yo no soy de raza fina. El perrito se llama Satanás. ¡Y todavía hay gente que dice que no es bruja!

Paty

 

A la vecindad llegó una niña nueva con su tía. La niña se llama Paty, pero de cariño le dicen Patricia Jiménez. Su tía se llama Gloria. Paty va también a nuestra escuela, y se sienta en el pupitre que está atrás del mío, pero el Profesor Jirafales insiste en que debo mirar al pizarrón en vez de mirar a Paty. Lo bueno es que durante el recreo sí me la puedo pasar todo el tiempo mirándola. Cuando ella corre, su pelo se hace así: muy bonito. Es muy preciosa, inteligente, buena compañera y muy amigable. A veces Paty se me queda viendo. Y entonces yo ya no puedo seguir viéndola, pues quién sabe por qué, pero cuando ella me ve, yo siento algo como que no sé. Y cuando se ríe yo siento lo mismo, pero mucho más.

Godínez

 

Godínez es un compañero que se sienta hasta mero atrás en el salón de clases. Siempre está distraído en clases dibujando cualquier cosa en su cuaderno. Cuando el Profesor Jirafales lo cacha, le dice: “¡Godínez!”. Y Godínez contesta: “No sé, maestro”. “¿No sabes qué cosa?” -pregunta el profesor. “Pos lo que me va a preguntar” -le responde Godínez. “¡Pero si ni siquiera sabes lo que voy a preguntarte!”. Y Godínez responde: “Pos es lo que le estoy diciendo”. Nadie sabe dónde vive, pero ha sido nuestro compañero siempre. A veces me sueno a Quico o a Ñoño porque me hacen enojar. Al que nunca le pego es a Godínez, porque él responde pegando más fuerte. Godínez quiere ser futbolista cuando sea grande; le encanta el futbol. En una clase, el profesor nos estaba hablando de la importancia que tienen todos los sentidos. Dijo que, por ejemplo, es muy lamentable que hay personas que les falla la vista. Y Godínez dijo que esas gentes trabajan como árbitros de futbol.